jueves, 5 de mayo de 2011

Campesinos y agricultores, clave contra la pobreza y el hambre

La Situación del Mundo 2011: Innovaciones para alimentar el planeta, ofrece una gran variedad de soluciones agrícolas eficaces, cuyos logros están contribuyendo a reducir el hambre y la pobreza en África.

Casi medio siglo después de la Revolución Verde, gran parte de la humanidad sigue padeciendo hambre crónica. Sin embargo, el 40% de los alimentos producidos en el mundo se pierden sin ser consumidos. ¿Qué está fallando? ¿Dónde están las soluciones? Este informe, publicado por el Instituto Worldwatch de Washington, recoge las conclusiones del equipo del proyecto Alimentando el Planeta del Worldwatch: una hoja de ruta para mayores inversiones agrícolas y formas más eficientes de aliviar el hambre y la pobreza. Todo parece indicar que África tiene mucho que enseñarnos: para evitar la pérdida de alimentos, desarrollar la capacidad de adaptación frente al cambio climático y fortalecer la agricultura urbana.

La Situación del Mundo 2011 describe 15 fórmulas sostenibles ambientalmente que han demostrado sus buenos resultados. El objetivo es ofrecer estas soluciones que, atendiendo a criterios de sostenibilidad, diversidad y conservación de los ecosistemas, permitirán orientar a gobiernos, organizaciones civiles y agrarias, y a los ciudadanos en sus esfuerzos por erradicar el hambre y la pobreza. El futuro de la alimentación del planeta pasa por la ecoagricultura, el potencial nutritivo de las verduras, el aprovechamiento del agua, la investigación y las habilidades de los propios agricultores y de las campesinas, la fertilidad del suelo, la biodiversidad local de los alimentos, la adaptación de los cultivos al cambio climático, la gestión de las pérdidas de las cosechas, la alimentación en las ciudades, la compra de tierras africanas por inversores extranjeros, la mejora de la producción de alimentos a través de la ganadería…

Un momento de encrucijada

Aunque las inversiones en desarrollo agrícola de los gobiernos, fundaciones e instituciones internacionales de préstamo han aumentado de forma importante en los últimos años, están muy lejos todavía de lo que sería necesario para ayudar a los 925 millones de personas que sufren falta de alimentos en el mundo. Desde la década de 1980, cuando la financiación destinada a la agricultura alcanzó un máximo, el porcentaje agrícola de los fondos mundiales de ayuda al desarrollo ha descendido desde más del 16% a tan solo el 4% actual.

“Alimentando el Planeta”: el mundo tiene mucho que aprender del continente africano

Durante los dos últimos años, el equipo del proyecto Alimentando el Planeta del Worldwatch ha viajado a los países del África sub-sahariana (donde es mayor el problema del hambre y la lucha de las comunidades rurales por superarlo), descubriendo una gran diversidad y riqueza de innovaciones desarrolladas por los agricultores, las organizaciones privadas de voluntariado, las universidades e incluso las empresas agroindustriales. En su investigación han concluido que el mundo tiene mucho que aprender del continente africano, desde su papel en la prevención de un cambio climático catastrófico, hasta en cómo están alimentando a la población los agricultores urbanos, y por qué es fundamental la diversidad de los cultivos conservada por los campesinos.

Según Danielle Nierenberg, codirectora de este proyecto: “La comunidad internacional ha desatendido segmentos enteros del sistema alimentario en sus esfuerzos por reducir el hambre y la pobreza. Las soluciones no pasan necesariamente por producir más alimentos, sino por mejorar la comida de los niños en las escuelas, el modo en que se procesan y comercializan los alimentos y el tipo de empresas alimentarias donde invertimos».

Se ha demostrado, por ejemplo, que servir productos cultivados localmente en los comedores escolares constituye una estrategia eficaz para reducir el hambre y la pobreza en muchos países africanos, con grandes similitudes con los programas “del agricultor al comedor” que están teniendo resultados muy positivos en EEUU y en Europa. Además, “alrededor del 40% de los alimentos producidos actualmente en el mundo se pierden sin llegar a consumirse, lo que supone grandes oportunidades para que los productores y las familias ahorren dinero y recursos reduciendo estas pérdidas”, según afirma Brian Halweil, co-director del proyecto.

Ejemplos imaginativos y elocuentes para reducir el hambre y la pobreza

La Situación del Mundo 2011 se basa en cientos de casos prácticos y ejemplos, recogidos en primera persona. Entre ellos, cabe citar:
•En 2007 unas 6.000 mujeres de Gambia crearon la Asociación de Mujeres Recolectoras de Ostras (TRY), desarrollando un plan de co-gestión sostenible de la pesquería local de ostras para evitar la sobre-explotación de este recurso. Las ostras y el pescado son una fuente de proteínas importante y barata para la población de este país, pero los actuales niveles de extracción han provocado una degradación ambiental y cambios en el uso del suelo importantes durante los últimos 30 años. El gobierno está trabajando con organizaciones como TRY para promover métodos menos destructivos y para ampliar las facilidades de crédito a los productores de renta baja, estimulando así inversiones en una producción más sostenible.
•En Kibera (Nairobi), el mayor barrio de chabolas de Kenya, más de 1.000 mujeres agricultoras cultivan huertos “verticales” en sacos agujereados llenos de tierra para alimentar a sus familias y a sus comunidades. Con estos sacos se podría alimentar a miles de habitantes de la ciudad, además de proporcionar una fuente de ingresos sostenible y fácil de mantener para los agricultores urbanos. Teniendo en cuenta que se prevé que más del 60% de la población africana vivirá en zonas urbanas para 2050, estos sistemas pueden resultar cruciales en el futuro para garantizar la seguridad alimentaria. Actualmente, alrededor del 33% de los africanos vive en ciudades, y anualmente 14 millones adicionales de personas emigran a los centros urbanos. En todo el mundo unos 800 millones de personas practican la agricultura urbana, produciendo entre el 15 y el 20% de la alimentación mundial.
•En Sudáfrica y en Kenia los pastores nómadas están conservando razas autóctonas de ganado adaptadas al calor y la sequía propias de estas regiones, unas características que resultarán cruciales a medida que se haga más extremo el clima del continente africano. África tiene la mayor extensión de pastos permanentes con el mayor número de pastores del mundo, y en todo el continente dependen del ganado entre 15 y 25 millones de personas.

1 comentario:

  1. Por fín empezamos a interesarnos por lo que africa nos puede enseñar!!
    ya era hora, me alegro un montón.

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